El Tribunal Constitucional califica que las ejecuciones hipotecarias no quebrantan los derechos fundamentales
En la batalla contra los embargos hipotecarios llegan malas noticias desde el Tribunal Constitucional ya que califica que las ejecuciones hipotecarias, no quebrantan los derechos fundamentales de la ciudadanía. El pleno, en un auto se ha rehusado a examinar el tema de inconstitucionalidad, que propuso un juzgado catalán, que considero que estos procesos podrían incumplir el derecho judicial, a la tutela efectiva y a una vivienda digna en la que vivir, porque imposibilitan evaluar el potencial aspecto abusivo de los préstamos hipotecarios.
Los magistrados, encuentran patentemente infundado el tema de inconstitucionalidad, porque la vigente regulación de los procesos hipotecarios, fue amparada por un fallo de finales de 1981, que tenía en cuenta la limitaciones que tienen los afectados en el proceso, para conseguir la suspensión no vulneran la Constitución, porque podían paralizar el proceso con el abono o comenzar un procedimiento declarativo, en el que un magistrado puede enjuiciar, los hechos impugnados.
La sentencia, con vistas al futuro lanza una advertencia, el tema de inconstitucionalidad no puede utilizarse para debatir, de forma abstracta o genérica, el vigente modelo de ejecución hipotecaria, cuyo diseño ha sido desarrollado por el Ejecutivo en su disposición de legislador.
Eugeni Gay, el vicepresidente se ha desmarcado de la resolución de sus compañeros, porque califica que el Tribunal no ha valorado la actual situación jurídica y social española, y considera preciso evaluar el tema planteado, pero desde unas circunstancias económicas actuales.
Gay, recalca que los rasgos de la actual situación financiera y económica, son completamente diferentes a los que existían a comienzos de la década de los ochenta, y esta honda transformación directamente incurre en la esencia, de los términos de cumplimiento de los compromisos que han adquirido los hipotecados con los prestatarios.
El magistrado, termina indicado que hace unos años las personas contrataban préstamos hipotecarios, sin darse cuenta de los riesgos que entrañaba la transacción, por la opacidad y complejidad del sistema financiero, algo que posiblemente tampoco conocían las entidades financieros que prestaban el capital y que eran remuneradas de la garantía del préstamo.
